
ALIMENTACIÓN EN LA TERCERA EDAD
Los ancianos presentan con frecuencia un estado de salud más delicado que la población en cualquier otro momento de la vida. Para que el anciano siga una dieta sana y equilibrada, ésta no debe ser demasiado diferente a la que deben seguir las personas de otra edad y cuyos fundamentos se han expuestos en el artículo titulado “alimentación sana y equilibrada” (en CÓMO ALIMENTARSE).
La tercera edad se caracteriza por la acumulación de deterioros y la reducción de las capacidades funcionales. La dieta es uno de los principales instrumentos de los que dispone la persona de edad avanzada para poder sobrellevar dichos contratiempos de la mejor manera que esté a su alcance y minimizando en la medida de los posible las complicaciones.
El anciano ha de ingerir una cantidad de calorías similar a la de la persona adulta que presente el mismo sexo, talla y peso con una reducción de unas 150 Kcal. Dicha reducción ha de estar basada en la restricción de alimentos que aporten calorías vacías como alcohol, azúcar, o a restringiendo el aporte de alimentos sumamente grasos.
Con frecuencia se suelen dar casos de anemia en la población mayor con lo que deben hacer énfasis en el consumo de dos o tres raciones semanales tanto de carne como pescado y consumir cereales fortificados y legumbres. Dicho consumo de alimentos ricos en hierro han de ser complementados con el de alimentos ricos en vitamina C como los cítricos para aumentar la absorción de hierro ya que en muchas ocasiones las anemias en el anciano se deben a una malabsorción del mineral.
El anciano ha de adaptar el consumo de los alimentos al estado de su dentadura que en muchas ocasiones no suele ser el más ideal por lo que se usarán alimentos de textura blanda, con abundantes sopas y purés.
Otra particularidad en la salud del anciano es el incremento en la prevalencia de la osteoporosis frente a la población de otras edades. Para evitarlo, se debe consumir dos raciones de lácteos diarios para ingerir cantidades adecuadas de calcio y consumir alimentos ricos en vitamina D. Por otra parte, es aconsejable que el anciano pasee y se exponga frecuentemente al sol para fortificar los huesos y generar vitamina D en el organismo lo cual redundará en disminuir el riesgo de padecer osteoporosis.
Otra de las afecciones que suele ser común entre los ancianos son las hiperlipidemias, hipertensión arterial y demás alteraciones que afectan al estado de salud cardiovascular. El anciano habrá de consumir alimentos pobres en sal y no usarla en exceso a la hora de añadirla a los alimentos. Una alimentación rica en frutas, verduras, hortalizas y cereales es la mejor solución para conseguir un mejor estado de salud en este ámbito.
Otro hecho importante es que el mecanismo de la sed está atenuado, lo que da como resultado un estado permanente de deshidratación que se puede agravar en caso de sufrir episodios agudos de diarrea, gastroenteritis, intoxicación alimentaria, etc. y que le puede hacer al anciano muy vulnerable. Por ello, es recomendable que se acostumbren a beber agua periódicamente aunque no sienta sed para poder prevenir los riesgos derivados de esta deshidratación permanente.
Otro hecho importante suele ser el aislamiento en muchos ancianos lo cual no es nada aconsejable ya que le puede llevar a seguir dietas muy monótonas y desequilibradas nutricionalmente porqué tienen que ir a hacer la compra y hacerse la comida ellos mismos. Esto les lleva a acudir poco a hacer la compra y a la monotonía consumiendo siempre las mismas preparaciones. Además, no hay nada más saludable que el compartir el momento de la comida con otras personas alrededor con la que compartir impresiones.
Para completar este apartado, se puede consultar, si se desea, los artículos “alimentación sana y equilibrada” o los dedicados a enfermedades concretas como osteoporosis, anemia, etc.