
TRATORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
Al hablar de trastornos del comportamiento alimentario nos vamos a centrar, por ser los más comunes, en la anorexia nerviosa y la bulimia.
Por tratarse de un trastorno del comportamiento alimentario, tanto la bulimia como la anorexia nerviosa han de ser tratadas por un equipo multidisciplinar que abarcaría especialistas de diferentes campos como psicólogos, médicos y dietistas (muy especialmente en el caso de la anorexia nerviosa). En este caso, nos centraremos en el área nutricional.
La anorexia nerviosa y la bulimia son trastornos del comportamiento alimentaria que afecta sobre todo a mujer adolescentes. Actualmente la tasa de enfermos por anorexia nerviosa entre jóvenes de entre 15 y 20 años es de un 0,5% mientras que el de bulimia es de un 1-5%. La tasa hombre-mujer afectados está situada en un 10% hombre y 90% mujeres y se mantiene relativamente estable aunque tiende a aumentar ligeramente el caso de hombres bulímicos o anoréxicos.
Tanto la anorexia como la bulimia son trastornos psiquiátricos que importantes complicaciones médicas.
La anorexia nerviosa consiste en una disminución del peso corporal que suele superar el 15% con respecto al peso de la paciente con anterioridad a la enfermedad. El ayuno o dieta extremadamente restrictiva suele ir acompañado en ocasiones de vómitos autoinducidos, ejercicio físico desmesurado, e ingesta de diuréticos. La exigua ingesta energética en casos de delgadez extrema suele ir acompañada de amenorrea o ausencia de la regla. Esto se produce ya que el cuerpo pierde grasa durante el proceso reproductivo normal de la mujer y actúa como mecanismo de ahorro energético ante la escasa cantidad de energía y nutrientes que recibe.
En el caso de la bulimia, se caracteriza por episodios repetidos de sobreingesta incontrolada, clandestina, repentina y voraz y se caracteriza por incluir precisamente en estas sobreingestas aquellos alimentos que la persona bulímica sabe que engordan más. Tras este episodio, aparece la sensación de culpabilidad y trata de remediarse la situación con vómitos autoinducidos, toma de purgativos, laxantes y diuréticos y práctica de ejercicio físico intenso. Las bulímicas suelen ser persona con normopeso o incluso sobrepeso. Entre atracón y atracón suelen darse periodos de ayuno muy prolongados.
Normalmente los enfermos tratan de llevar la alteración en secreto llevando, por ejemplo, ropa muy ancha para ocultar su delgadez, por ejemplo, en el caso de las anoréxicas.
Es importante que las personas que estén alrededor de la enferma se den cuenta de lo que está sucediendo, pero lo es muchísimo más que la enferma tome conciencia del problema que está atravesando.
La anorexia nerviosa es una enfermedad muy grave que puede conllevar estados nutricionales de carencia grave, en el mejor de los casos y en los casos más extremos, a la muerte.
Como se ha indicado con anterioridad, estas enfermedades han de ser tratadas por un equipo multidisciplina de médicos, psicólogos, dietistas, etc.
PAPEL NUTRICIONAL DE PROFESIONAL DE LA SALUD
En la Anorexia Nerviosa:
El primer objetivo a cumplir sería el de realimentar a la paciente con una dieta que contuviera entre 30 y 50 Kcal. /Kg. de peso y día. Una vez que la paciente va aceptando una mayor ingesta de alimentos, habría que intentar elevar su peso corporal con una dieta más rica en energía de unos 80-100 Kcal./Kg. de peso y día hasta que la paciente eleve su índice de masa corporal por encima de 20 Kg./m2. Una vez conseguido el propósito, se disminuiría el contenido calórico de la dieta a unas 50 Kcal. /Kg. de peso y día. Una vez instaurada la dieta de mantenimiento es fundamental seguir un largo periodo de seguimiento de la paciente para el aseguramiento de que su recuperación ha sido un hecho y de que no hay recaídas. Dicho periodo de seguimiento sería de varios años, tres o cuatro, aunque aparentemente la paciente esté totalmente recuperada.
Para seguir el proceso indicado con anterioridad, se llevarán a cabo una serie de medidas. Al principio se invitaría a la paciente a ir probando e incluyendo en su dieta alimentos que han sido rechazados por ella de forma sistemática. Si se observaran dificultades en la aceptación de los mismos, se deberá seguir el proceso de forma muy lenta introduciendo en primer lugar alimentos poco energéticos como verduras, frutas, etc. ya que generalmente la persona anoréxica es una gran conocedora de los contenidos energéticos de cada alimento. Por ello precisamente sería conveniente cocinar los alimentos a la plancha, al vapor y con otras técnicas culinarias en las que no intervenga la grasa para que el paciente no los rechace. Así mismo, es posible que no acepte las ensaladas aliñadas precisamente por la inclusión del aceite por lo que habría que “negociarlo” con él o ella. El mal estado nutricional que comúnmente presenta la paciente hace recomendable la utilización de suplementos nutricionales de vitaminas y minerales. Además, ya que no contienen energía, puede ser mejor aceptado por la paciente informándole bien de lo que se le está dando y ganándose su confianza para que no dude de las “intenciones” del nutricionista. El hecho de ingerir vitaminas y minerales no “choca” con su “pavor” a la ganancia de peso. En la dieta se incluirían 4 ó 5 ingestas a lo largo del día, si la paciente lo tolerara, y se intentaría que la cantidad de fibra contenida en la misma no fuese alta para evitar la sensación de saciedad.
La paciente anoréxica suele ser muy inteligente y conocedora del mundo de la nutrición por lo que habría que vigilar posibles recaídas encubiertas por ella y se debería hacer un seguimiento de la evolución de su peso, haciendo controles sorpresa pues puede ingerir altas cantidades de líquido antes del control, si sabe cuando se los fueran a hacer, para esconder pesos reales inferiores al que mostrará la báscula por su reciente aprovisionamiento líquido. A lo largo del tratamiento sería muy importante el contacto con otro/s miembro/s de la familia para ir comentando la evolución de la paciente con una persona que está en contacto con ella día a día.
En cuanto a la Bulimia:
La tarea del psicólogo será muy importante. El dietista debe hacer dietas ricas en fibra para provocar la saciedad de la pacientes tras las comidas, tratarán de evitar la existencia de largos periodos en ayunas indicando la realización de 4-5 comidas diarias y tratará de omitir de la dieta en un principio aquellos alimentos que solía consumir en sus “atracones” de comida, y luego los iría incluyendo poco a poco, de forma gradual. La toma de antidepresivos aunque la paciente no padezca depresión suele ser recomendada.
Existen otro tipo alteraciones de la conducta alimentaria como la pica (ingesta de tiza) o la coprofagía (ingesta de las propias heces) pero por ser alteraciones muy poco frecuentes no los tratamos dentro del artículo.