ERRORES FRECUENTES EN ALIMENTACIÓN

 

Existen ciertas prácticas y tópicos erróneos en los consumidores en lo concerniente al mundo de la alimentación que se repiten sistemáticamente. Es tan frecuente escucharlos, que no resulta extraño en absoluto que tanta gente esté convencida de ellos, siendo éstos, completamente falsos.

La publicación de informaciones erróneas sobre nutrición en algunos casos, y los mensajes publicitarios engañosos para conseguir mayores beneficios para la compañía anunciante en otros muchos, provoca la confusión y desinformación generalizada entre las personas no relacionadas directamente con el mundo de la alimentación y que pretende acercarse a ella. En este artículo vamos a conocer algunos ejemplos.

1- Cuanto más sudas, más adelgazas. FALSO. ¿Quién no ha visto más de una vez a una persona haciendo footing con un impermeable encima y empapado de sudor con la irreal esperanza de que de esa manera va a bajar mucho más peso que si fuese más ligero de ropa y sin sudar? El sudor es agua con sales minerales disueltas en ella. Si pretendemos adelgazar debemos eliminar grasa y no agua. Si salimos a correr y perdemos litro y medio de agua por el sudor, al llegar a casa pesaremos un kilo y medio menos que si no hubiéramos sudado apenas, pero tendremos mucha más sed y beberemos un litro y medio más de agua con respecto al que apenas ha sudado. Como resultado final tenemos que cuanto más sudemos más agua beberemos luego ya que necesitamos reestablecer el equilibrio hídrico. Además de que sudar más no sirve de nada con respecto a la pérdida de peso, las personas que salen a correr con impermeables están poniendo, sin saberlo, en grave peligro su salud ya que están expuestas a sufrir un shock térmico.

2- El pan engorda.  FALSO. El pan tiene un contenido calórico mucho mayor que las frutas o las verduras, y si nos tomamos una barra de pan todos los días, evidentemente es un aporte calórico demasiado elevado. Sin embargo, existen alimentos que engordan mucho más que el pan como las salsas de muchos platos cocinados que tienen un alto contenido en aceite (alimento, este último, que es el más energético de todos cuántos existen) y que rebañamos al acabar el plato por sistema. Es un grave error dejar de lado el pan en la dieta con el fin de bajar de peso. El pan aporta fibra e hidratos de carbono complejos. Todos los organismos relacionados con la salud recomiendan aumentar el aporte de hidratos de carbono en la dieta y disminuir los de grasas. Por tanto, si deseamos bajar de peso, es mucho más aconsejable eliminar de la dieta alimentos ricos en grasa, bebidas alcohólicas o dulces, antes que eliminar el pan. Una rebanada de pan de unos 40-50 g en cada comida principal del día, es una práctica dietética muy saludable.

3- Las lentejas tienen mucho hierro. FALSO. O al menos en parte. Es verdad que las lentejas y las legumbres en general son ricas en hierro, aunque hay otros alimentos más ricos en hierro que las legumbres, como sobretodo, la carne. El problema del hierro proveniente de las legumbres es que es del tipo no hemo, y se absorbe en menor cuantía en el tracto digestivo que el hierro hemo que suele estar habitualmente en las carnes. Así pues, el hecho de identificar las legumbres como una gran fuente de hierro para el organismo, no está justificado, aunque es una buena fuente y además es aconsejable aumentar el consumo de legumbres si tenemos en cuenta la baja ingesta actual de esta familia de alimentos.

4- Las vitaminas dan mucha fuerza. FALSO. Las vitaminas son necesarias en pequeñas dosis para el correcto funcionamiento del organismo. Si hay deficiencia en algún tipo de vitamina, se pueden producir trastornos metabólicos de diferente naturaleza, entre ellos el cansancio. En cualquier caso, una dieta variada y equilibrada nos asegura un suministro de vitaminas suficiente y adecuado. Las vitaminas son necesarias para la obtención de energía pero a partir de otros nutrientes como glúcidos, lípidos o proteínas.

5-La fruta engorda menos si se consume antes de comer, que en el postre. FALSO. La fruta tiene las mismas kilocalorías si se consumen antes de comer que si se consumen en el postre, y el cuerpo las asimila de la misma manera. Lo que ocurre es que tienen menos energía que otros alimentos que se ingieren durante la comida. Si tomamos la fruta antes de comer, probablemente estaremos más llenos cuando estemos comiendo esos otros alimentos más energéticos y puede que comamos menos de ellos, por tanto es una buena estrategia para consumir menor energía en la comida, pero la fruta engorda lo mismo tomándola antes o después de la comida.

6- El pan integral engorda menos que el pan blanco. FALSO. El pan blanco y el pan con fibra tienen, aproximadamente, el mismo contenido calórico. La diferencia entre uno y otro estriba en que a la hora de hacer la harina a partir del grano de trigo, para hacer el pan blanco, sólo se incluye la porción del grano denominada endospermo amiláceo y para hacer el pan integral se incluye tanto el endospermo amiláceo como la capa de aleurona, la testa,...en definitiva todas las porciones del grano de trigo. La diferencia final entre ambos panes consistirá, básicamente, en un mayor contenido en vitaminas, minerales y fibra en el pan integral, por lo que el consumo de éste será más saludable que el del pan blanco. Fomentar el consumo de fibra es muy adecuado, especialmente, para las personas con problemas de estreñimiento. Por lo tanto el pan integral es más saludable pero engorda lo mismo que el pan blanco.

7- Tomar uno o dos vasos de vino al día es bueno para la salud. CIERTO PERO CON MATICES. Está demostrado mediante numerosos estudios que la ingesta de uno o dos vasos al día de vino reduce los niveles del LDL-colesterol o, llamado popularmente, colesterol malo. Con ello se consigue disminuir el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular. En cualquier caso, conviene avisar sobre las limitaciones de este efecto. Los beneficios existen, pero son pequeños, y son mucho mayores los perjuicios que ocasionan a la salud tomar un exceso diario de vino, que los beneficios que ocasiona tomar uno o dos vasos al día. Es por esto que a una persona abstemia que no suele tomar vino, nunca se le recomienda que tome uno o dos vasos al día ya que siempre está el riesgo de que se acostumbre, y luego en lugar de uno o dos vasos, tome tres o cuatro. Por lo tanto, si no sueles tomar vino en las comidas, es mejor que sigas así.

 A continuación expondremos algunas prácticas inadecuadas que se suelen llevar a cabo habitualmente:

- Picar entre horas: La costumbre de picar entre horas nos lleva al sobrepeso o a la obesidad, a medio o largo plazo. Es mejor respetar las comidas principales del día y no andar picando un poco de aquí y otro poco de allí.

-Comer deprisa: conviene tomarse su tiempo para comer. A medida que vamos ingiriendo los alimentos se desencadenan una serie de señales nerviosas que llegan a nuestro centro del hambre, aumentando nuestra saciedad  y disminuyendo el apetito. Si comemos muy deprisa, para cuando este mecanismo se ha desencadenado, ya hemos terminado de comer, y se ingiere más comida que si se comiera más despacio. Además, al comer más deprisa se mastican menos los alimentos y se mezclan menos con la saliva, llegando los alimentos menos degradados al tracto digestivo, que deberá realizar un esfuerzo extra.

- Hay que tener en cuenta también a la hora de elegir nuestra comida, cuáles son las actividades que vamos a llevar a cabo más tarde. Por ejemplo, si vamos a hacer deporte, es preferible comer dos o tres horas antes y tomar, como primer plato, arroz, espaguetis... pasta en general, y también se deberá cuidar la ingestión de salsas y otros productos ricos en grasa que pueden resultar molestos durante la posterior práctica deportiva. Si la actividad posterior va a ser más tranquila, es preferible tomar un plato de verduras y la comida en su conjunto habrá de ser más ligera energéticamente hablando ya que no vamos a necesitar una gran cantidad de energía.